¿Los coloidales tienen fecha de vencimiento?

Una de las preguntas más frecuentes de nuestros usuarios es si nuestros productos tienen una fecha de caducidad o pierden su potencia o efectividad con el tiempo.

Esto básicamente depende de cómo sean almacenados.

Acá les presentamos todo lo que necesitan saber sobre el correcto almacenamiento de los coloidales, para que puedan disfrutar de su máxima potencia ¡sin importar el tiempo!

Si uno sabe lo que está buscando, los coloidales de hecho nos avisan cuando están comenzando a perder potencia.

La regla general es básicamente buscar signos de precipitación de partículas en los botellones o goteros.

Nuestros coloidales son envasados en botellones  de vidrio color caramelo, y recomendamos a nuestros usuarios, en caso de fraccionarlos, hacerlo en frascos o goteros también de vidrio oscuro. Dado esto, para chequear si hay indicios de precipitación, lo que debe hacerse es poner el frasco a contraluz de una luz intensa o iluminarlo con una linterna, y examinar cuidadosamente los bordes y el fondo.

Si se observan partículas depositadas o sedimentadas en los costados o el fondo del recipiente, entonces quiere decir que el coloidal ha perdido parte de sus propiedades. De lo contrario, si no hay precipitación de partículas, entonces el coloidal es tan potente y efectivo como el día en que fue envasado.

¿Qué causa la precipitación de las partículas?

Hay varias cosas que pueden causar la precipitación de partículas. Desde almacenar los coloidales en un lugar iluminado, hasta guardarlo cerca de una fuente electromagnética como un microondas o un router, pueden provocar las condiciones en las que las partículas metálicas comienzan a caer fuera de suspensión y empiezan a revestir la base del envase con una delgada película grisácea (o rojiza en el caso del oro).

Para aquellos que producen sus propios coloidales, una de las causas más comunes de precipitación es que utilizan un generador o método que produce partículas demasiado grandes.

Cuanto más grandes son las partículas, más pesadas son; y cuanto más pesadas son, mayor es la carga eléctrica (potencial zeta) que deben tener para permanecer en suspensión en un estado de movimiento browniano.

¿Qué es el movimiento browniano?

El movimiento browniano es, en parte, lo que impide que las partículas precipiten. Resulta de la carga eléctrica positiva en cada una de las billones de partículas metálicas en suspensión que genera una condición en la cual se repelen constantemente entre sí, causando un movimiento constante. Cada partícula actúa como una paleta de ping-pong para la próxima partícula más cercana. Aunque nunca se tocan entre sí, es como si rebotasen entre ellas propulsándose en diferentes direcciones. Y esto ocurre permanentemente, miles de millones de veces por segundo.

Aglomeración de partículas

Pero cuando la carga eléctrica de algunas partículas comienza a debilitarse drásticamente, esas partículas comienzan a precipitar y son atraídas por partículas más cargadas a medida que caen hacia los costados o el fondo de la botella. Las partículas que se atraen entre sí comienzan a unirse formando clústers (grupos) en un proceso llamado aglomeración o agregación.

Finalmente, cuando estas partículas comienzan a agruparse, aumenta su tamaño y por ende su peso. Esto hace que se comience a disipar la carga eléctrica de las partículas más cargadas, dado que ahora la carga está siendo compartida con cada vez más partículas, es decir, que la carga eléctrica que pertenecía a una sola partícula de metal ahora debe soportar el peso de dos, cinco, diez o incluso más a medida que el clúster crece en tamaño. Después de un tiempo, la carga ya no puede soportar el peso y decanta al fondo del envase contenedor.

Esto se ve exacerbado cuando se utiliza sal, bicarbonato de sodio u otros aditivos en el proceso de producción de coloidales para acelerar los tiempos. El uso de tales aditivos, de hecho, dispara la aglomeración de partículas desde el mismísimo comienzo del proceso, lo que a su vez resulta en una precipitación prematura.

Pero esto NO sucede con los coloidales Emuná.

Nuestros coloidales son elaborados con generadores canadienses de última tecnología que producen partículas tan pequeñas y con una carga eléctrica tan elevada que usualmente no ocurre ningún tipo de aglomeración ni precipitación, excepto tal vez bajo condiciones extremas, como pasarlos por un fuerte campo electromagnético en un puesto de control aeroportuario.

Y aun así, nuestros productos son generalmente tan estables, que probablemente ni siquiera eso desate un proceso de precipitación.

De hecho, nos ha llegado un testimonio de uno de los primeros clientes de Emuná que encontró un litro de plata coloidal que tenía guardado hace 5 años, ¡y tenía cero precipitación! Esto significa que sigue siendo tan fresca y potente como el día en que fue envasada.

Con los generadores convencionales de coloidales, usualmente se obtiene una precipitación visible dentro de las seis semanas, o tal vez un poco más. En cambio con los generadores que utilizamos en Emuná, los coloidales duran años.

Almacenando los coloidales apropiadamente

Aquí igual les dejamos una lista de factores básicos a tener en cuenta para maximizar la longevidad de los coloidales mientras estén almacenados.

Factor #1: Luz

Primero y principal, los coloidales deben ser almacenados fuera del alcance de la luz.

Esto se debe a que la exposición frecuente o prolongada a la luz causa la oxidación de las partículas, y con esto pierden su carga eléctrica.

Es por esto también que recomendamos que se utilicen recipientes de vidrio oscuro (caramelo, verde oscuro, azul cobalto).

Lo bueno es que si se guardan en un recipiente oscuro, pueden tenerse en un estante o sobre la mesada, en lugar de la alacena, ya que el color oscuro del vidrio filtra el espectro de luz que causa la oxidación de las partículas. De todas formas recomendamos no tenerlos expuestos a luces brillantes o fuertes.

Algunas personas se ponen creativas cuando no tienen recipientes oscuros y los envuelven en cinta aisladora, o les ponen una media oscura alrededor. Queremos felicitarlos por su imaginación y dejar en claro que esto es perfectamente válido.

En resumen, la exposición frecuente o prolongada a la luz intensa puede causar la oxidación de los coloidales, y por ende su precipitación, con lo cual lo ideal es mantenerlos en un lugar oscuro.

Factor #2: Temperatura

Los coloidales deberían almacenarse a temperatura ambiente (es decir, entre 20 y 30 °C) en lugar de, por ejemplo, un garaje donde la temperatura puede variar drásticamente entre el día y la noche.

Con el correr del tiempo, las temperaturas fluctuantes pueden causar que las partículas precipiten prematuramente. Conservar los coloidales en un ambiente con temperatura controlada (como en una alacena oscura dentro de la casa) puede extender su longevidad y potencia por años.

Dicho sea de paso, los coloidales nunca deben guardarse en la heladera. Las temperaturas tan frías reducen radicalmente el movimiento browniano que, como ya vimos, evita que las partículas se aglomeren. Por ende, el frío extremo desencadena la precipitación.

Factor #3: Aire

Recomendamos almacenar los coloidales en envases de cierre hermético. A tales fines, una tapa a rosca es mucho mejor que un corcho.

Esto se debe a que la exposición al aire, naturalmente, causa la oxidación de las partículas.

En caso de no contar con tapas a rosca, se pueden utilizar también tapones de silicona, o encintar el borde del recipiente durante el tiempo de su almacenamiento.

En resumen, se debe minimizar lo más posible la entrada de aire a los envases en los que conservamos nuestros coloidales.

Factor #4: Influencias Electromagnéticas

De ser posible, hay que mantener los coloidales a por lo menos un metro de influencias electromagnéticas fuertes, como microondas, routers, o incluso bafles.

La exposición prolongada a fuentes electromagnéticas, con el tiempo, altera la potencia de los coloidales y sobre todo perturba la naturaleza vibracional de la estructura del agua que en Emuná integramos a nuestros productos por medio de la Frecuencia del Amor de 528 Hz.

Factor #5: Calidad del Agua

Los coloidales Emuná son elaborados utilizando agua bidestilada. Éste es el mejor tipo de agua que puede utilizarse, dado que no tiene contenido mineral. Los minerales pueden quitarle la carga eléctrica a las partículas de coloidales, haciendo que precipiten.

Incluso el agua desmineralizada obtenida por ósmosis inversa aún tiene demasiado contenido mineral como para utilizarla en la elaboración de coloidales de alta calidad.

Es importante comprender esto, porque no todos los productores utilizan agua bidestilada y de alta calidad, y muchas veces las personas no entienden por qué, a pesar de tomar todos los recaudos necesarios en cuanto a su almacenamiento, sus coloidales igual precipitan.

¿Qué hago si mis coloidales muestran precipitación?

Si bien la precipitación indica una pérdida de potencia, y no es aconsejable ingerirlos dado el gran tamaño de las partículas, no es necesario que los tires.

La plata, por ejemplo, aún puede utilizarse para desinfectar superficies, tratar plantas enfermas, como desodorante para pies, o incluso para tratar heridas externas.

El oro y el cobre pueden agregarse a cremas, shampúes, demaquillantes, o bien aplicarse tópicamente sobre la piel, dado que esta mismísima barrera impedirá el ingreso de partículas demasiado grandes que luego no puedan expulsarse naturalmente del cuerpo.

En resumen…

La conclusión es que los coloidales conservarán su potencia y efectividad literalmente durante años si son fabricados y almacenados apropiadamente. De lo contrario, después de un par de meses en el mejor de los casos, las partículas comenzarán a precipitar cubriendo el fondo del recipiente y ya no serán tan potentes ni serán aptos para su ingesta.

Como mencionamos, uno de los primeros clientes de Emuná encontró recientemente un litro de plata coloidal de hace 5 años en perfecto estado; pero esto es porque estaba en un botellón de vidrio oscuro, en una alacena a temperatura ambiente, lejos de fuentes electromagnéticas, y fue elaborada con agua bidestilada de buena calidad y con un generador de vanguardia que garantiza un tamaño de partícula de entre 1 y 10 nm.

Esperamos que esta información les haya resultado útil y ante inquietudes sobre el correcto almacenamiento de los coloidales o cómo chequear partículas precipitadas, no duden en contactarnos a emunacoloidales@gmail.com

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